

Tiene los ojos empañados de humo de cigarrillo. No ve nada.



No me importa lo que seas, lo que quieras ser. No me importa lo que pienses. Tus anhelos, no me importan.
Tu perfume que es empalagoso, ni tus chicles azucarados. No me importa que mires a los demás con superioridad. Con un asco terrible, ni lo delirante y pesimista que podes ser.
No me importa que me hagas mal, que quieras hacerme mal. Tampoco que prendas tu celular con tu música horrible durante todo el día.
No me importa que me pongas los cuernos con tu ex, con tu mejor amiga ó con cualquiera que encuentres igual de pelotuda que yo.
Tampoco que me despiertes a media noche para decirme que estas borracho, o que me grites cuando no tengo la culpa.
No me importa que dejes la pasta de dientes sin la tapa, ni que no vuelvas a llenar la botella de agua cuando te la tomas. Tampoco cuando me molestas, solo por que estas aburrido.
En verdad, no me importan esas cosas tuyas.
A veces, siento que nada de vos me importa. Ni siquiera vos mismo.
lo que la gente promete cuando se quiere
mi salvación, mi esperanza y mi fe.
Soy el que quererte quiere como nadie soy,
el que te llevaría el sustento día a día, día a día,
el que por ti daría la vida, ese soy.
Aquí estoy a tu lado y espero aquí sentado hasta el final.
No te has imaginado lo que por ti he esperado
pues eres lo que yo amo en este mundo, eso eres,
cada minuto en lo que pienso, eso eres,
lo que más cuido en este mundo,
eso eres.
Te espero, como boluda, mirando el cielo. Te espero porque te necesito y sé que muy en el fondo vos me necesitas también.
Miro el reloj, que apenas deja girar la diminuta aguja, apuntando a cualquier hora. Que está roto, ya lo sé. Nunca se me ocurrió arreglarlo. Dejo escapar un suspiro. La tarde me llena de tus sonrisas contagiosas, y el viento trae los murmullos de tu voz. Murmullos que suenan en mis sueños y que no apagaría nunca.
Espero, hasta que cae la Luna impaciente, y por intuición, vuelvo a mirar el reloj.
Me parece que voy a tener que comprar uno nuevo, haber si mañana llegas puntual.
